CONCLUSIONES
El Colegio profesional de Economistas de Asturias ha presentado el informe anual del Económetro 2026, elaborado junto a la Universidad de Oviedo y con el patrocinio de Caja Rural de Asturias y el Grupo Lener.
El Índice de confianza del Económetro Asturias (I-CEA) 2026 toma valor negativo de -9,88 puntos, en una escala de -100 a 100, lo que refleja una percepción global de ligera desconfianza del colectivo de economistas del CEA respecto a las expectativas de evolución futura de la economía particular de los hogares y de la de Asturias en su conjunto.
El I-CEA 2026 empeora las expectativas del año pasado (I-CEA 2025=-0,85), alejándolo del incipiente optimismo o confianza mostrado en los dos años previos que convirtió el dato de 2025 en el mejor de toda la serie histórica del Económetro. Esta percepción se ratifica del análisis de los índices parciales.
Por un lado, las expectativas respecto a la situación económica personal de aquí a un año han pasado de ser positivas a negativas (-7,25 en 2026 frente a +2,45 en 2025; -9,70 puntos), si bien las existentes sobre la capacidad de ahorro continúan siendo positivas, aunque peores que las del ejercicio pasado (+16,30 en 2026 frente a +23,60 en 2025; - 7,3 puntos).
Por otro, en lo que se refiere al futuro de la situación económica de la región la desconfianza aumenta (-31,8 en 2026 frente a -20,15 en 2025; -11,65 puntos), así como en lo que respecta a la creación de empleo en el próximo año (-16,75 en 2026 frente a -9,3 en 2025; -7,45 puntos).
El I-CEA 2026 traslada un empeoramiento en la percepción de los economistas del CEA respecto a la evolución reciente y futura de su situación económica particular y de Asturias en general. Tras dos ediciones en las que casi se había alcanzado el equilibrio entre la confianza y la desconfianza se da un paso atrás para situarse en un nivel de pesimismo similar a 2023 en los cuatro estimadores analizados. No obstante, esta percepción puede estar afectada por la coincidencia de la fecha de recogida de datos del Económetro (2026) y el agravamiento de la crisis de Oriente Medio y el bloqueo del Estrecho de Ormuz.
El 71,5% de estos economistas afirma que su situación económica personal es igual o mejor que hace 12 meses. En un menor porcentaje, el 64,2% estima que dicha situación será igual o mejor dentro de 12 meses. La satisfacción u optimismo decae respecto al Económetro (2025). La satisfacción con la situación económica actual respecto a la de hace un año disminuye en casi 9 puntos (del 80,3% en 2025 al 71,5% en 2026). Por su parte, el optimismo respecto a la situación económica esperada a un año vista, lo hace en 13 puntos (del 77,3% en 2025 a 64,2% en 2026).
Una mayoría ajustada de los economistas consultados (el 50,9%) percibe que la situación económica de Asturias es igual o mejor que la de hace un año, pero ya sólo uno de cada tres (el 36,4%) espera que en 12 meses sea al menos igual o si cabe mejor.
De nuevo, la evolución de estos indicadores respecto al Económetro (2025) es negativa. Hace un año, la percepción de satisfacción con la situación en ese momento de la economía asturiana era superior a la actual (55% frente al actual 50,9%). Respecto al futuro (a un año) era bastante superior y alcanzaba casi a la mayoría de encuestados (46,7% frente al 36,4% actual).
La mayoría de los economistas analizados (el 55,7%) cree que la tasa de desempleo en Asturias durante el próximo ejercicio seguirá como hasta hora o disminuirá un poco o mucho. En esta ocasión, respecto al Económetro (2025) este dato ha evolucionado sólo de manera ligeramente negativa. Si en la pasada edición del informe esta percepción era compartida por el 58,4% de la muestra, en la actualidad lo es por un porcentaje sólo un poco inferior, hasta situarse en el 55,7% ya señalado.
En un porcentaje también mayoritario, el 60,5% de dichos economistas, está de acuerdo con que será posible el ahorro en el hogar durante los próximos 12 meses. De nuevo, la comparativa es ligeramente negativa en relación con el Económetro (2025) Si hace un año, este porcentaje representaba al 64,4% de los economistas consultados en el estudio, en la actualidad alcanza al 60,5%; casi cuatro puntos porcentuales menos que en 2025.
El 78,2% de los economistas encuestados señalan la presión fiscal como uno de los tres principales factores de competitividad de la economía asturiana; para el 20,6% el que más condiciona. Tras este factor se sitúa el precio de la energía (62,4%; para el 18% el que más) y las infraestructuras y comunicaciones (56,7%; el que más para el 25,3% que lo aúpa al primer puesto del factor más determinante de los tres seleccionados por cada encuestado).
Las dos primeras posiciones del ranking permanecen inalterables respecto a la edición 2025, si bien aumenta el peso de ambos factores. La presión fiscal acrecienta su rol de principal condicionante del 73,3% al 78,2% de encuestados, mientras que el precio de la energía alcanza al 62,4% frente al 53% del año pasado.
Las infraestructuras y comunicaciones suben al tercer puesto en el ranking global, al ser señaladas por el 56,7% frente al 42,5%, en detrimento de los costes salariales que pierde un cierto apoyo (43,7% frente al 46,3% en 2025). El resto de factores son apuntados ya por menos del 15% de la muestra; el que más el acceso a la financiación (13,3%), seguido del nivel de formación (10,4%) y consumo (10%).
El 41,1% de los economistas del CEA consultados considera que el principal condicionante del acceso a la vivienda en Asturias es la falta de vivienda asequible.
Adicionalmente, un 25% piensa que es la regulación urbanística y administrativa y el 22,5% el exceso de precios de venta y alquiler. Ya de modo residual, se achaca al uso turístico de la vivienda (4,7%), a la evolución demográfica y al envejecimiento (3,2%) o a otros factores (3,5%).
El 55,1% de los economistas encuestados cree probable que la industria militar constituya un revulsivo de la actividad industrial asturiana en los próximos años, y otro 15,5% lo afirma con rotundidad. De modo inverso, el 24% opina que no es probable que desempeñe este papel de revulsivo y el 5,4% se muestra seguro de que no lo desempeñará.
El 32,6% de los participantes en la encuesta entiende que la principal causa de que el PIB de Asturias se sitúe recurrentemente por debajo de la media nacional es el envejecimiento y la pérdida de población. Un 20,9% adicional apunta a una menor productividad, el 16,5% a una estructura sectorial poco diversificada, el 13,6% a una menor inversión privada, el 12,3% a una insuficiente innovación y valor añadido y el 4,1% restante a otros factores.
La mayoría de los economistas consultados (el 55,7%) valora el turismo como motor de crecimiento económico de Asturias en un futuro inmediato, pero sólo de forma limitada; un 17,4% adicional lo percibe de forma clara. En la opinión contraria, el 23,7% afirma que este sector tan sólo significa una actividad económica complementaria, mientras que el 3,2% no lo considera un sector estratégico en sí mismo.
Casi uno de cada dos economistas consultados (el 46,8%) opina que el pacto arancelario UE-MERCOSUR tendrá un efecto moderadamente negativo sobre el sector agrícola y ganadero asturiano; un 31% adicional le atribuye un efecto muy negativo. Inversamente, el 18,7% piensa que no tendrá un efecto importante y para el 3,5% lo ve como algo positivo, pero nadie lo contempla como muy positivo para el sector primario asturiano.
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